ADIÓS, MUNDO DE MIERDA!


yo solito
yo solito tengo la culpa de haber magnificado
yo tengo la culpa de creer
de creer en la fe
de creer que la fe puede guiarme
de que siguiendo ese camino
sería mejor persona

yo solo tengo la culpa de haber abierto mis compuertas
durante tantos y tantos años
de par en par,
porque aunque siempre dormí con un ojo abierto
se colaron por las rendijas 
todo tipo de sabandijas
una plaga de alimañas

descubrí que puedo crear cosas maravillosas
pero que eso no ablanda el veneno
que se me solidificó adentro,
me queda aprender a vivir en él
me queda el constante y eterno correr 
el entrar y salir de la coherencia,
me queda el agotamiento de esa carrera
y el sabor en la punta de la lengua
de que cada día tengo menos ganas de continuarla

dioses rotos, ideales de yeso hueco
valores de los que siempre me vanaglorié
y ahora me doy cuenta
de que no sirven para nada,
siempre evitando el negro, el blanco
buscando los famosos grises...

y pasan cuarenta años para darme cuenta
de que es una mentira tras otra
una cuchillada en el pecho
otra en la espalda
y como a un pobre toro, 
la estacada en la nuca.

y la gente que me dice que tengo que volver a ponerme de pie
no perder la ilusión
no dejarme tragar por este tornado de cloacas 
que la vida es así,
que tengo que aprender a apreciar a la gente buena,
cuando todos  sabemos que lo mejor es no esperar nada.

nada de nadie 
nada excepcional
matar la expectativa
abandonar
dar la espalda al deseo
construirme una caja invisible
a prueba de gente
de emociones
de vibraciones
y dejarme podrir lentamente aquí dentro, 
como la obra esa tan famosa de la Abramovich.



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