corriendo "lápido, lápido" me decía
íbamos por pasillos
túneles
pasadizos
acueductos
subterfugios
puertas falsas
búnkeres.
lo próximo que recuerdo es que la china había desaparecido.
pero estaba yo
seguía estando yo
-aburridísimamente yo-
y sentía algo muy feo que me subía
como un rayo de rabia
desde los tobillos
atravesándome por los huevos
directo a la garganta
allí rebotaba y se dividía en dos
una corriente a cada mano.
y rompía cosas con mis puños
puertas
suelos
verjas
y al final, una pared.
se me venían los pedazos encima
yo bramaba
pegaba gritos y alaridos
y más me enfurecía
y más rompía
y más me enfurecía
y más rompía
y más me enfurecía
y más rompía.
y así.
tras el muro derribado había un panteón
tres hileras de gente muerta
una
otra
y otra
muy bien acomodadas
como cajas de DVD en una estantería,
recuerdo el olor y el color:
olor como a pedo
color descolorido
de madera vieja podrida destartalada.
"la nada", pensé
y me aterroricé.
salí corriendo
y en la huída me raspé todas las piernas
porque hacía calor y yo llevaba bikini.

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