Espíritus Malinnnnnos



como normalmente sucede,
soñé que era noche,
intentábamos entrar a mi vieja casa materna
ennegrecida
no sólo porque todo parecía haberse carbonizado
sino porque todo remitía a ese color,
el aire
el frío
las paredes y el techo
las habitaciones agigantadas
vacías
una mesa y cuatro sillas
sólo una mesa y cuatro sillas
sólo eso en el medio del comedor
las habitaciones sin camas
las ventanas sin cortinas
sin cristales
la casa estaba abandonada
abandonada hacía décadas

recuerdo taparme la boca
con una manga de la ropa
-siempre lo hago cuando me da asco
respirar en determinados momentos:
si se tiraron un pedo,
al pasar al lado de alguien a quien le apesta el sobaco,
si me hablan directamente a la cara con mal aliento ,
o en habitaciones sucias y/o húmedas, como en este caso-
es que yo no puedo con los olores,
las paredes chorreaban algo parecido al alquitrán
la cabeza me dolía
el terror me paralizaba y caía sobre mis hombros
tan implacable
tan mudo
tan rotundo
total y pesado
había que esforzarse mucho
para dar cada paso

la casa del sueño era mi casa,
sí,
pero ya no lo era,
los espíritus malignos nos habían echado,
intentábamos hacernos con el control pero
es una fuerza muy concentrada
no nos enfrentamos a uno solo
sino a un grupo de energías oscuras
que han vuelto a por lo que creen que es suyo
nos dijo el espiritista
mientras nos hacía seña con la mano
para que no entrásemos a la que había sido
MI habitación
qué pasa en MI habitación?
pensaba yo aterrorizado
ante la posibilidad de haber compartido almohada
ignorante durante tantos años
con vaya a saber qué manifestación espectral,
el hombre murmuraba cosas
me asomé por encima de su hombro
y una niña me miró desde aquél rincón
vestida de monja
de monja gris
monja gris agachada
tenía grandes ojos entrecerrados
me enseño los dientes
y esquivando la poquísima claridad
que dividía la oscuridad en dos
desapareció en la negrura

yo empecé a gritar,
como una avestruz on prozac
mi madre me dio una trompada
el sacerdote espiritual me dio una trompada
volví en mi
prestando muchísima atención a las indicaciones
los ruidos irritantes los atraen y los enojan
no arrastren sillas
no golpeen puertas ni griten
traten de hablar bajo
prohibida la música
y recen, recen mucho
yo tengo que ir a prepararme,
volveré mañana por la noche
no salgan de la casa hasta entonces
ya que podrían no volver a dejarlos entrar jamás
esta casa es de ustedes
peleen por ella!

instantáneamente pensé en que yo no creo en dios
así que decidí reemplazarlo
Cho-ku rei,
Cho-ku rei,
Cho-ku rei,
y mientras hacía el signo de Reiki al norte sur este y oeste
visualicé un rayo blanco y púrpura
saliendo de mi mano, inundando la casa
y desplazando fuera toda energía negativa...

como normalmente sucede,
me desperté antes del desenlace
con un nudo en la garganta,
giré en mi cama
estiré el brazo atravesando el frío de seis grados
hasta la lata de coca que me dejé anoche,
para aclarar la garganta,
para espantar el miedo.




i wish Oda Mae was here

1 comentario:

El Hombre Sin Nombre dijo...

Jo. Me gusta mucho. Es... inquietante.